El marketing de contenidos nos permite generar información relevante y el diseminarla de manera en libre con la intención de conseguir potenciales clientes y de ese modo hacer que los habituales sean de mayor fidelidad, con mayores posibilidades para comprar productos y servicios.
El marketing de contenidos es una estrategia de venta gracias a la aportación de información útil sin necesidad de pedir algo a cambio, tampoco hay que insertar anuncios molestos que enturbian la comunicación, como sucede en radio o televisión con las técnicas de marketing directo.
La táctica consiste en obtener la confianza de los internautas del blog o página web y conseguir nuevos suscriptores en nuestra lista de correo. O dicho de otro modo, no depender de las visitas y tener un trato más directo con el internauta a través de e-mail.
Es clave ofrecer un valor añadido a través del correo electrónico periódico, con la intención de crear una relación más fuerte entre el proveedor de contenidos o y los suscriptores de nuestra página, ya que éstos serán nuestros clientes.
Veamos algunas cosas que suelen confundirse con el marketing de contenidos. No nos referimos a las técnicas de escritura publicitaria o copywriting. El marketing de contenidos no es escribir textos para páginas de venta o folletos publicitarios donde hay que vender servicios o productos.
El público busca en nuestra web una solución a sus problemas específicos. No desean que se les trate como clientes a los que se intenta vender algo en la primer o segundo encuentro.
La idea es crear confianza, conseguir credibilidad y autoridad. Una vez que ganemos eso, cuando presentemos una oferta sobre un producto o servicio comprobaremos que la resistencia es menor para obtener o materializar la venta que perseguimos.
Existen dos conceptos anglosajones conocidos como "Hard Sell" y "Soft Sell", el primero hace referencia a la venta en la primera visita, en el mundo comercial se le conoce como "a puerta fría". El Soft Sell ofrece un producto sin insistir en el, es como si le dijéramos al cliente este producto es así, con estas características, si te interesa cómpralo y si no, sigue adelante. Vuelvo a hacer hincapié en que no se insiste, es como si no nos importara que el internauta o potencial cliente decidiera no comprar el producto.
Esto obedece a una máxima, a nadie le gusta que le vendan. Esto es así, mal que nos pese, pero no tenemos más remedio que vender si deseamos vivir de nuestro negocio online o de nuestros contenidos, en algún momento tendremos que pedir dinero a cambio de productos o servicios, el truco radica en buscar una fórmula que nos permita saltarnos esa incómoda acción.
Veamos cuáles son los formatos más usuales en el marketing de contenidos. Hay muchas maneras diferentes de conseguir beneficios de nuestros contenidos. Por ejemplo, crear un blog, ofrecer y preparar un informe categorizado o white paper, es decir, un PDF gratuito de descarga inmediata. También se puede escribir una newsletter, crear un curso con video tutoriales y enviarlos por correo a través de un sistema de auto responders, ofrecer webinars o seminarios en Internet, etc.
A pesar de todo, muchos no lo tienen claro a la hora de construir una buena estrategia de marketing de contenidos que consiga objetivos en su sector.
Relación entre las ventas y el marketing de contenidos.
En casi todos los casos, aquellos que consiguen beneficios por medio del marketing de contenidos trabajan con un ratio de 1 a 5 en los contenidos que son gratis e importantes y aquellos dirigidos a la promoción.
Es diferente en cada situación y por lo tanto, hay que encontrar la fórmula que mejor nos convenga. El quid de la cuestión radica en saber conectar con el público objetivo y generar productos ocasionales para cubrir las necesidades del internauta.

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