Aunque usted no sea un escritor o escritora profesional es probable que tenga que echar mano de la escritura en algún momento y tendrá que desarrollar ese texto y redactarlo de forma profesional. Existen muchos ejemplos de textos o contenido que se debe escribir en circunstancias puntuales, pueden ser artículos, informes, contenido web, correos electrónicos, cartas comerciales, currículum, etc.
Pero no hay que alarmarse si no contamos con la experiencia necesaria. En este artículo le vamos a indicar la forma de llevarlo a buen término y le daremos consejos para que pueda realizar una buena redacción de un texto teniendo claro que es lo que debe contener y los puntos a tener en cuenta.
Esta es una buena ocasión para incrementar las capacidades generales para la redacción y de esta forma escribir textos de gran calidad.
En primer lugar hay que conocer al receptor, para todo tipo de escritura, novelas, informes del negocio, etc. hay que poseer información sobre el público objetivo; es decir, aquellos que van a leer nuestra redacción.
Esto nos proporcionará ventaja para seleccionar el mejor tono y estilo, incluso el tema, del texto que vamos a escribir.
Antes de comenzar el trabajo debemos tomar notas sobre el público objetivo y eso nos servirá para redactar algo que sea del interés del receptor y que se adecue a las necesidades y deseos de este.
El segundo consejo es conocer la finalidad del texto, debemos conocer bien nuestro objetivo. Éste debe responder a una cuestión; ¿que perseguimos con la escritura de este texto?
Una vez que hayamos concretado el propósito de la redacción, tendremos capacidad para llevar a cabo una escritura sin desviarnos del propósito inicial.
Podremos guiar a nuestro receptor o lector para llevar a cabo acciones que nosotros queremos que efectúen.
Si estamos redactando una carta de ventas, querremos que el lector se convenza y que realice la compra del producto o la contratación del servicio que a nosotros nos interesa.
Debemos escribir notas sobre el objetivo de aquello que vamos a redactar. Es posible que consigamos la finalidad que hayamos fijado si invertimos el tiempo necesario en el asunto.
El tercer paso consiste en seleccionar la estructura idónea; como nuestro plan consiste en redactar un texto con un objetivo concreto y para un público preciso, es importante seleccionar la mejor forma de organizar la información que vamos a redactar.
Esto, nos permitirá tener una buena estructura y escribir con mayor seguridad. Gracias a ello podemos tener un patrón o modelo que nos sirva durante la redacción del texto y nos facilitará la tarea.
Para escribir un buen artículo, éste suele comenzar por un título que resulte atractivo, después continúa con una frase que engancha al lector y que forma parte de un párrafo introductorio que captura al público. Ese texto es continuado por el cuerpo del artículo, este debe tratar sobre los puntos más importantes para concluir con un párrafo final.
En caso de no estar convencidos sobre la forma de estructurar la relación, es bueno que observemos textos parecidos. Debemos anotar la forma en que otras redacciones se estructuran. Ya podemos encontrar una buena estructura que se adecue al texto que necesitamos escribir.
El cuarto paso consiste en escribir; hay que tener en cuenta que un texto bien redactado es fácil de leer y también de comprender. Por lo tanto debemos escribir teniendo como guía la sencillez. No tenemos que usar un vocabulario complejo y desconocido.
Usaremos un argot técnico sólo si conocemos bien al público y cuando estemos seguros de que éste podrá comprender y entender lo que escribimos sin una explicación extensa.
Las frases deben tener diversa longitud. Usaremos oraciones cortas mezclando un par de frases más largas en cada par. Estas oraciones deben conducir al lector por el texto siguiendo un orden lógico.
En este consejo matizamos el uso de la voz activa. La voz activa siempre hace que la redacción resulte más atrayente y atractiva, además de inmediata para el lector. Para conseguir que nuestro párrafo tenga una voz activa, usaremos oraciones simples siempre que podamos.
Para ello empezaremos con un sustantivo o pronombre, después continuaremos utilizando un verbo y el objeto de dicho verbo. Veamos el siguiente ejemplo:
Voz activa: Juan golpeó la puerta.
Voz pasiva: la puerta fue golpeada por Juan.
Voz pasiva: la puerta fue golpeada por Juan.
Debemos evitar empezar por frases que contengan el participio. Por ejemplo, "después de leer el libro y estudiar durante dos horas, Alberto se interesó por su compañera".
No es una fórmula incorrecta para empezar una oración, pero suele hacer más difícil la comprensión si abusamos de esta fórmula.
Usar verbos precisos; éstos son muy útiles para los lectores y sirven para tener ideas claras sobre la información que queremos transmitirles. Veamos el siguiente ejemplo:
"Antonio acarició a Ana" es una frase más fácil de entender y más directa que decir "Antonio, enamorado y de forma dulce, se acercó a Ana y la acarició".
En este consejo promovemos el uso de nombres precisos. A veces suele ocuparnos más tiempo encontrar un sustantivo que trasmite al lector aquello que nosotros escribimos. Pero del mismo modo que los verbos precisos, los sustantivos precisos hacen un buen trabajo y consiguen que la escritura sea más sólida y que el lector se forme una imagen mental más precisa y definida sobre aquello que queremos hacerle llegar.
Como último consejo no podemos olvidar que una vez que hayamos terminado de redactar el texto, debemos probarlo. Antes de publicar nuestro contenido o enviar a los lectores el artículo que hemos escrito debemos hacer que lo vean otras personas con las que tengamos confianza. Hay que comprobar si existen errores de ortografía, puntuación y gramática.

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